La mala cama hace la noche larga.
El malo siempre piensa engaño.
La verdad padece, pero no perece.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Refran viejo, nunca miente.
A barba muerta, poca vergüenza.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
Con el engañador, se tú mentidor.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Las malas noticias siempre tiene alas.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Lo bueno dura poco.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Sopa en vino no emborracha, pero agacha.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
El que ama, teme.
Más vale estar pelada que amortajada.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Dar caramelo.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
A dineros dados, brazos quebrados.
Rama larga, pronto se troncha.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.