De mala vid, mal sarmiento.
El mal de vientre no se cura con agua caliente.
Mal mascado y bien remojado.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Haber de todo, como en botica.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
El mal de tonto, no tiene cura.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
A gran chatera, gran pechera.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Mal de muchos, epidemia.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Juego mayor quita menor.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
En bote pequeño la buena mermelada.
Gastalo en la cocina y no en medicina.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Es mejor precaver que tener que remediar.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Cada malo tiene su peor.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
El peor de los males es tratar con animales.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
El que está enfermo no reusa la medicina.
Más groso que el Guelpa.
Lo que es bueno para el bazo, no lo es para el espinazo.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Casa chica infierno grande.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.