De hombres es errar y de bestias porfiar.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
La glotonería acaba con muchos.
Mal largo, muerte al cabo.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Más vale mendrugo que tarugo.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Pan de centeno y agua de navazo ensancha las tripas y estrecha el espinazo.
Más vale la sal, que el chivo.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Todo lo que el médico yerra lo tapa la tierra.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Flaco hombre, mucho come.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
La esencia fina viene en frasquito chico.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Aceite de oliva, todo mal quita [usado en emplasto].
Un año bueno da para siete malos.
Al enfermo que es de vida, el agua es medicina.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Hecho malo, al corazón y al cuerpo hacen daño.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Acelgas al mediodía y a la noche acelgas, mal me andarán las piernas.
A chico pié, gran zapato.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.