Dos cabezas piensan más que una.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Pesar compartido, pronto es ido.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Las medias no son buenas nada más que para las mujeres.
Hacer la del humo.
Cada doblón acumulado ha sido diez veces rapiñado.
Los argumentos del más fuerte siempre tienen más peso.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
A quien no le sobra pan, no críe can.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Las cosas en caliente pegan.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Costar más el caldo que las albóndigas.
La soledad no trae felicidad.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Cada día trae su propio afán.
Hablar poquito, y mear clarito.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Esto es pan comido.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
El mismo cuchillo me parte el pan y me corta el dedo.
A la mula vieja, alivialé la reja.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
No arrugues si no vas a planchar.
Aprendo mientras vivo.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
El que más chifle, capador.
Faldas largas, algo ocultan.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.