Más vale sudar que estornudar.
De suerte contentos, uno de cientos.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Más vale ser una mal realizador, que un magnífico ideador.
El tonel vacío mete más ruido.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Amistades conserva la pared medianera.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
El mal cobrador hace mal pagador.
La vida mejora de hora en hora.
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.
Un real de deuda, otro acarrea.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Quien solo come ajo, no hará buen trabajo.
Deja la h de ayer para hoy.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
La mujer y la guitarra, antes de usarla, templarla.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Un canasta usada ya no es bonita.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
Torta en masa bien se pasa.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Al espantado, la sombra le basta.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.