Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
No ofende quien quiere sino quien puede.
El juego destruye más que el fuego.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Ni Justicia ni verdad en la tierra encontrarás.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Amor nunca dice basta.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Cuenta errada, no vale nada.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Donde lloran esta el muerto.
El llanto alivia el quebranto.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
El que no tiene hijos los mata a palos.
Rama larga, pronto se troncha.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.