El amor es ciego.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Arena y cal encubren mucho mal.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
O Cesar, o mierda.
El que rompe viejo, paga nuevo.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Amores de lejos no son parejos.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Le dieron gato por liebre.
Sin sal, todo sabe mal.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
El que tiene boca, se equivoca.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Dios aflige a los que bien quiere.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
La gota que derramó el vaso de agua.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
No te fíes del enemigo que duerme.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.