Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
El mal trago pasarlo pronto.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Intimidades, solo en las mocedades.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
La burla, para quien le gusta.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
A lo que no puede ser paciencia.
La ociosidad enseña muchas maldades.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
A chico caudal, mala ganancia.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
A escote, no hay pegote.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
El vicio, saca la casa de quicio.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
El golpe de la sartén, siempre tizna y no hace bien.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Del cuero sale la correa.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.