La ingratitud seca la fuente de la piedad.
La envidia es carcoma de los huesos.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
La ocasión es la madre de la tentación.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Casa cerrada, casa arruinada.
Por el rastro se da con la liebre.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
Hijos casados, duelos doblados.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Magra olla y gordo testamento.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Hay amores que matan.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Quien se excusa se acusa.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Reino dividido, reino perdido.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Un espejo no sabe ser embustero.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Atrás viene quien las endereza.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Envidia me tengan y no me compadezcan.