Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Cerrado a cal y canto.
Más duro que rulo de estatua.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Donde hay duda hay libertad.
Llegar y besar, suerte es singular.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Si no estuvieras en mi fuego, no verías lo que cuezo.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Buena vida, arrugas tiene.
Jueves lardero, carne en el puchero.
Saber amar es mucho saber.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Burro cargado, busca camino.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Es tonto, pero se mete en casa.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
El diablo está en los detalles.
Las novedades son la sal de la vida.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
El que mucho habla, poco acierta.
La suavidad domina más que la ira.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
La suerte es de los audaces.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
No porque ladran los perros dejan de pasar caravanas.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.