El solo querer es medio poder.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Pleito y orinal llevan al hombre al hospital.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Caballo andador tropezador.
Cuando no está preso lo andan buscando.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Perro flaco soñando con longaniza.
La mujer es gente en la letrina.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
A quien mal canta, bien le suena.
Yernos y nueras, en las afueras.
A refajo verde, ribete encarnado.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
El que la deba, que la pague.
El que corre mucho, atrás se halla.
Agua de fuente, sana y transparente; agua de laguna, enfermiza y turbia.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Del viejo el consejo.
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Por San Martín deja el cerdo de gruñir.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Cielo a corderos, agua a calderos.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Más vale algo que nada.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
El ojo quiere su parte
No está la Magdalena para tafetanes.
Iguales, como cabo de agujeta.
La curiosidad mató al gato.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
El árbol que no da frutos, da leña.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
La abeja de todas las flores se aprovecha.