En cada refrán tienes una verdad.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
La ley justa no es rigurosa.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Si vas para volver, no vayas.
Todo lo que no se da, se pierde.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
Donde se ha visto que los patos le tiren a las escopetas.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
No hay tiro, voló el pato.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Dar es corazón, pedir es dolor
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Perro que ladra no muerde.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Fingir ruido por venir a partido.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Agua que pasa por muchos atanores, no es de las mejores.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
Hacienda que otro gano poco duró.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
La buena mula en el establo se vende.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
El amor mueve montaña.