Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
No te metas donde salir no puedas.
De algo murió mi abuela.
A quien presta nada le resta.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Sin un duro, no ha futuro.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Siempre habla quien menos puede.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Es más agrio que un limón.
Carga que place, bien se trae.
La peor vejez es la del espíritu.
Huye del peligro y no caerás en él.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Tienes más cara que un saco perras.
A cama chica, echarse en medio.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
El sabio calla, el tonto otorga.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
A buen santo te encomiendas.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Al acebuche no hay quien le luche.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Por el interés te quiero Andrés.
Zun de noche, se sube a un coche
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
El vino es la ganzúa de la verdad.
No es de hombre prudente nadar contra la corriente.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Contra la gota, ni gota.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Hasta lo que es más perfecto, también tiene su defecto.
En casa pobre no hay mujer buena.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.