El mal comido no piensa.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
Callando el necio, se hace discreto.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Amores reñidos, los más queridos.
La mala vida acaba en mala muerte.
La letra mata, su sentido sana.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
No estreches la mano del hombre villano.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Es mejor ser el enemigo de una buena persona que el amigo de una mala.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
Matar dos pájaros de un tiro.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
De una espina, nace una rosa.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
El que no anda, no tropieza.
Golpea el hierro mientras está caliente.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Nadie se meta donde no le llaman.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
La alegría todo mal espanta
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Oración de perro no va al cielo.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
El mal cobrador hace mal pagador.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Al loco y al toro, dale corro.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Como turco en la neblina.