Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Casa en canto, y viña en pago.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Contra la gota, ni gota.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Quien baila, de boda en boda se anda.
A gran seca, gran mojada.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
No tocar pito.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
La risa hace buena sangre
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Remendar y dar a putas.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
La vaca y la mujer, paren a la vez.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Codicia mala, el saco rompe.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Principio quieren las cosas.
No todo el que chifla es arriero.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
No porque ladran los perros dejan de pasar caravanas.
Amor de dos, amor de Dios.
A gran salto, gran quebranto.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
El ternero recental no teme al tigre.