El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Si voy, con lo que te doy.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
El que mide el agua al charco es el que lo conoce.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Cada loco con su tema.
Demasiada alegría es dolorosa
Presto rico, presto pobre.
Plata en mano, culo en tierra.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Cuanto más tienes, más quieres.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Juglar que mucho canta, poco yanta.
De lo que no sabes, no hables.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
En Octubre, la oveja cubre.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Con bondad se adquiere autoridad.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Cuando en Mayo hay lodo, no se pierde todo.
Creer a pie juntillas.
Iglesia de moda en otros días, cátala ahora vacía.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Yegua cansada, prado halla.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Querer sanar es media salud.
La intención es lo que vale.