Jamón empezado, pronto mediado.
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Ojo al parche.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Cuarenta es la vejez de la juventud y cincuenta es la juventud de la vejez.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Soltero maduro, maricón seguro.
Rama larga, pronto se troncha.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Santo Tomé, ver y creer.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Siembra quien habla y recoge quien calla.
La ausencia causa olvido.
Todo lo que el médico yerra lo tapa la tierra.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Para prosperar, madrugar.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
Mala yerba, mucho crece.