Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
De uvas a peras.
Hoy arreboles, mañana soles.
La prisa será tardar.
Lo quiero, para ayer.
Ocasión llegada presto agárrala.
Siempre que llovió, paró.
Siempre que llueve, escampa.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
Hay más días que ollas.
A buenas horas, mangas verdes
A cabo de rato, Andújar.
Este arroz ya se coció.
Hay más días que longanizas.
Hay más días que sandías.
Llegar a punto de caramelo.
Llegaste como agua en Mayo.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Quien primero viene, primero tiene.
Todos los plazos se cumplen.
Ya los perros buscan sombra.
A hora mala no ladran canes.
El que se apura llega tarde.
En Octubre echa pan y cubre.
Es más larga que la cuaresma.
Es más puntual que un ingles.
Golpea el hierro mientras está caliente.
La buena vida no quiere prisas.
Las cosas de palacio van despacio.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Lunes y sábados no quitan jueves.
Nunca para el bien es tarde.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Pascua pasada, el martes a casa.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Siempre que ha llovido ha escampado.
A buena hora pidió el rey gachas.
Después de el lunes viene el martes.
Acaba tuerta, que San Bartolomé está cerca.
Con agua pasada, no muele el molino.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
De higos a brevas, larga las lleva.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
Hagámoslo hoy, porque mañana ya no estoy.
La ocasión llega, llama y no espera.
La oportunidad se escapa por los pelos.
La que en Marzo veló, tarde acordó.