Avaricia de tío, hacha de sobrino.
No pruebes la profundidad del rio con ambos pies.
Del monte sale, con que se arde.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
La sierra, con nieve es buena.
Gato escaldo del agua fría huye.
El que es sabio nunca enceguece.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Vive de tus padres, hasta que tus hijos te mantengan.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
La lengua queda y los ojos listos.
Se llena antes el ojo que el papo.
Donde ajos ha, vino habrá.
En la causa está el remedio.
Ve despacio y no llegarás cansado.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Tripa vacía, suena pronto.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
A buena mujer, poco freno basta.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Hacerle a uno la pascua.
El empezar es el comienzo del acabar.
Diste la mano y te agarraron el pie.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Vale más tener que no desear.
El que se convida, fácil es de hartar.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Quien lo hereda no lo hurta.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
De pequeños principios resultan grandes fines.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
De la risa al duelo un pelo.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.