El río, por donde suena se vadea.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Cómplice y asesino van por igual camino.
Mayo ermitaño, que comienzas con la Cruz y acabas en lo alto.
Oír campanas y no saber dónde.
La verdad padece, pero no perece.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Quien hace, aplace.
Levantarse con el pie izquierdo.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Quien pregunta, no yerra.
Tengo una buena capa, pero está en Francia.
El amor y la fe, en las obras se ve.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Libro cerrado no saca letrado.
Alza en lodo y siembra en polvo.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Una copa a las once, son once a la una.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
No distraigas a la aguja porque puede perder el hilo.
Esta bien que sea el encaje; pero no tan ancho.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Trae contigo, y comerás conmigo.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
No se puede estar al plato y a las tajadas.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
No te quemes la boca por comer pronto la sopa.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Amistades conserva la pared medianera.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
No se puede estar en la procesión y repicando.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
Es más popular que la adelita.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.