Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Al potro y al niño, con cariño.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Todos los plazos se cumplen.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
La que da beso da d'eso.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Peor que pulga en la oreja
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
No hay viejo sin dolor.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Un perro sabe donde se tira comida.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
De donde no hay no se puede sacar.
De mercader a ladrón, un escalón.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Te pido hojas y me traes ramas.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Un muerto abre los ojos al vivo.
En todo el mundo entero, llaman señor a quien tiene dinero.
El día en que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Del mal manjar, un bocado nomás.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.