Más peligroso que tiroteo en ascensor.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
Brilla por su ausencia.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
De trigo o de avena, mi casa llena.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Mal se saca agua de la piedra.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
El gato escaldado, del agua fría corre.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Peso y medida, alma perdida.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Sin segundo, no hay primero.
El cobarde vive, el valiente muere.
Hay que saber nadar y guardar la ropa.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
Por San Blas, una hora más.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
A gato viejo, rata tierna.
Donde hay carne, hay hermosura.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Cada palito tiene su humito.
Cantando se van las penas.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Tras el vicio viene el lamento.