Quien lee despacito, comprende el escrito.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
La conciencia vale por cien testigos.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
La belleza siempre tiene razón
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Amigos y libros: pocos y buenos.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
Tras cada pregón, azote.
Conseguir una mujer bella es fácil, pero conservarla es difícil
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Qué buenos semos, mientras comemos.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
El mono vestido de seda mono se queda
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Ante Dios, todos somos iguales.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
En boca cerrada no entran moscas.
Chilla más que un camionao é pollos.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.