Más puede Dios que el diablo.
Mujer pecosa, mujer candela.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Hablar en plata blanca.
Al asno no pidas lana.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Lo difícil es tener, si no sabes mantener.
Fue a santiguarse, y sacóse un ojo.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Tropezando se aprende a caminar.
Guagua que llora mama.
Cuanto más amistad, más claridad.
Ayatola no me toques la pirola.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Hay ayudas que son lavativas.
Del mal, el menos.
Darás con la cabeza en un pesebre.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
A cada cabeza, su seso.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Si la perra es bola, es mejor para el perro.
Mal reposa la vida dudosa.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Bien te quiero y mal te hiero.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
No cantes victoria antes de tiempo.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Antes de meter, prometer.
A ruin, ruin y medio.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.