Quien acomete vence.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
El más fuerte teme a la muerte.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Bella por fuera, triste por dentro
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Idos y muertos, olvidados presto.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Juego y bebida, casa perdida.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Casa hecha, sepultura abierta.
Quien ama, teme.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Mal duerme quien penas tiene.
El mal llama al mal.
Saber es poder.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Sientate en la puerta de tu casa, y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Ser bueno ante el malo indica que eres bueno.
La luz de alante es la que alumbra.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Puede uno entender como un ángel y seguirá siendo un demonio.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
De lo perdido, lo que aparezca.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
La envidia es carcoma de los huesos.