Tras el vicio viene el lamento.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Las penas no matan, pero rematan.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Su ladrido es peor que un mordisco
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
El gandul es un cadáver con apetito.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
La mala fe, no pare hembra.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
A mala cama, buen sueño.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Chico pueblo, grande infierno.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
A la mujer brava, la soga larga.
Los golpes hacen silencio.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Mata, que Dios perdona.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Peor es estar sin amigos que rodeado de enemigos.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.