Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Barro y cal, encubre mucho mal.
El malo siempre piensa engaño.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
A candil muerto, todo es prieto.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
El muerto y el ausente, no son gente.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Pecado callado, medio perdonado.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Dar la callada por respuesta.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Quien nada hace, nada teme.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
El mirón, ¡chitón!.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Un protector es como un manto.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.