En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
En la variedad está el gusto.
Reyes y mujeres no agradecen.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Suegra, ni de caramelo.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Para aprender, perder.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Mañana te lo dirá la vida.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
No hay peor saber que no querer.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Todo lo que brilla, no es oro.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
El más cuerdo, más callado.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Quien no da nudo, pierde punto.
Brilla por su ausencia.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Quien mucho da mucho recibe.
Haz lo posible para ser bueno y lo serás.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Dios acude siempre.
No saber una jota.
La buena ropa abre todas las puertas.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
El que no arriesga, no pasa el río.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.