A misa, no se va con prisa.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
Un yerro, padre es de ciento.
Sarna con gusto no pica.
Como te cuidas, duras.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Hablar poquito, y mear clarito.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
La ley justa no es rigurosa.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
La belleza está en los ojos de quien mira.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Hablen cartas y callen barbas.
Ni es carne, ni es pecado.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
El ahorro es santo porque hace milagros.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
La ignorancia es peor que la corrupción.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Odia el pecado y compadece al pecador.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Hija la primera, del padre entera.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.