A misa, no se va con prisa.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Un yerro, padre es de ciento.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Sarna con gusto no pica.
Más se mira al dador que a la dádiva.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
La ley justa no es rigurosa.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Hablar poquito, y mear clarito.
Como te cuidas, duras.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
La belleza está en los ojos de quien mira.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Ni es carne, ni es pecado.
Hablen cartas y callen barbas.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Odia el pecado y compadece al pecador.
La ignorancia es peor que la corrupción.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.