Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
No es oro todo lo que reluce.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Borrón y cuenta nueva.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
El amor destierra la vergüenza.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Haz bien y no acates a quien.
El buen mosto sale al rostro.
El que da, recibe.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Despacito y buena letra.
El enamorado es el camarada del alma.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Lo único permanente es el cambio.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Amor viejo, pena pero no muere.
Cara de beato y uñas de gato.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Lo dicho, dicho está.
Contigo, pan y cebolla.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
El hombre es para el hombre un espejo.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Ningún ladron quiere ser robado.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
A liebre ida, palos al cubil.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
La muerte a nadie perdona.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.