Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
De desgraciados está el mundo lleno.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
A mala leña un buen brazado.
Acometer hace vencer.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Todo tiempo pasado fue mejor.
Mas vale quedar hoy con gana, que estar enfermo mañana.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
A buenas horas, mangas verdes
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
El que tiene salud es rico.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Jugar y pasear solo por recrear.
Conseguir una mujer bella es fácil, lo difícil es conservarla.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Uva moscatel, no llega al tonel.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
Limpia tu moco, y no harás poco.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Barbero, o loco o parlero.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Donde tengas la olla no metas la polla.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
O la bebes o la derramas.
Todos los extremos son malos.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
De padres bocois hijos cubetas.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
La casa no es un barco.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.