La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Cabeza casposa, poco piojosa.
Industria, pluma y espada, si no hay estrella, no son nada.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
El que tenga tienda, que la atienda.
Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Da y ten, y harás bien.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
No la hagas y no la temas.
Te casaste, te frego.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
La tierra que me sé, por madre la he.
Lo bailado nadie me lo quita.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Estoy como gallo en corral ajeno
Irse a chitos.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Amor de lejos contentos los cuatro.
La Luna de Enero y el amor primero.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Con los años viene el seso.
Esta vale en oro lo que pesa.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
No se sienta seguro quien tiene mal el culo.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
A buen sueño, no hay cama dura.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Quien todo lo pensó nunca se caso.