El que la hace, la paga.
El amor no se oxida
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Hay que leerle la cartilla.
Más claro no canta un gallo.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Agua vertida, no toda cogida.
Amores y dolores quitan el sueño.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Nunca olvides tu casa.
Nadie sabe lo que vale el agua hasta que falta.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Un mal con un bien se apaga.
Moza reidora, o puta o habladora.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
El que presta no mejora.
Para morirse, siempre hay tiempo.
A falta de olla, pan y cebolla.
No de plata sino de barro.
Palo dado ni Dios lo quita.
Saber dónde aprieta el zapato.
A gallo viejo gallina joven.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Quien primero viene, primero tiene.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
Quien cede el paso ensancha el camino.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
Año de brevas, nunca lo veas.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Alforjas llenas quitan las penas.
De mala vid, mal sarmiento.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.