El enamorado y el pez frescos han de ser.
Estás probando tu propia medicina.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Ausente, apenas viviente.
Quien bien ata, bien desata.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Antes de hablar, pensar.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Buena mula, mala bestia.
A buena barbechera, mejor sementera.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Tras el buen comer, ajo.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Dar una higa al médico.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Renegad de viejo que no adivina.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Propagación mear no espuma.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Con la boca es un mamey.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Juego de manos, rompedero de ano.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Ni tanto ni tan calvo.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.