Un beso es como beber agua salada, bebe y tu sed aumentará
Cada día tiene su refrán y su afán.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
¡A darle que es mole de olla!
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Empezar con buen pie.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Quien sea dueño de intereses, no se enrede con los jueces.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Suegra, ni de barro es buena.
Un hermano es un hermano; una cuñada no es nada y si se muere el hermano, la parentela se acaba.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Más doblado que carpa de camión.
Al freír será el reír.
Flor sin olor, no es completa esa flor.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
A largos días, largos trabajos.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
El abismo lleva al abismo
Para todo perdido, algo agarrado.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
Quien gana cuatro y gasta cinco, nunca tendrá un real en el bolsillo.
Estás probando tu propia medicina.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Júntate, que junto estabas.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Sal no se cuenta con que es salado.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad