Dar puntadas.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
La buena vaina no hace buena la espada.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Hijos casados, duelos doblados.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
La lengua queda y los ojos listos.
Dar al olvido.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Igual con igual va bien cada cual.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
La reputación dura más que la vida.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
El que en Abril riega, en Mayo siega.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Quien hace un cesto hace cien.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
La práctica vale más que la gramática.
Los reyes tienen los brazos largos.
De cuero ajeno, correas largas.
Al loco y al aire, darles calle.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Un pie calzado y otro descalzo
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Buenas cartas a veces pierden.
No hay dos sin tres.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Para muestra basta un botón.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.