Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Quien se va, vivo y muerto está.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Una espina en el ojo.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Gran calma, señal de agua.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Hasta el final nadie es dichoso.
Cartas cantan.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Deja al menos un huevo en el nido
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Cazador con levita, quita, quita.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Se oye mal pero descansa el animal.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Te casaste, te entera.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Bailaré según tu música.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Mallorquina, puta fina
Al bobo, múdale el juego.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Agua fina saca la espina.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
Escapar del lago del dragón y caer en la guarida del tigre.
Le dieron gato por liebre.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
El Rey es poco para su porquero.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.