Apaga la luz, Mañosón!
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Hacer una cosa contra viento y marea.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Abril, siempre fue vil.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
No saber de la misa la media.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Buena será tu suerte, si mueres antes de que llames a la muerte.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Perro ladrador, poco mordedor.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Quien miente, pronto se arrepiente.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
La campana no suena si el badajo no la golpea.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Al que da y quita le sale una jorobita.