El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Quien mucho desea, mucho teme.
Del mal manjar, un bocado nomás.
La democracia también genera hombres deshonestos
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
El que mucho habla, mucho yerra.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Hombre hablador, nunca hacedor.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
Quien siembra, siega.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
No hay refrán que no sea verdadero.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
De padres asientos, hijos taburetes.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Casa oscura, candela cuesta.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Donde no llega la mano, llega la espada.
La muerte no anda en zancos.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Más claro, agua.
Boca de verdades, cien enemistades.
Eso es meterse en camisa de once varas.
La fantasía es más veloz que el viento
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.