Haya marido, aunque sea de grano mijo.
En San Antón, calabazas al sol.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Hablar en plata blanca.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Caridad y amor no quieren tambor.
Todo es según el cristal con que se mira.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Agua en Marzo, hierbazo.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Donde no hay, por demás es el buscar.
A comida de olido, pago de sonido.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Para que no se espante el borrico por delante.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Llamame tonto y dame pan.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Quien lee y escribe no pide pan.
A palabras necias, bofetones.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
No jales que descobijas.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
A la mujer casada, el marido le basta.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Burlas que son veras, otro las quiera.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
A la sombra del favor, crecen vicios.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Bebe y come con tu amigo, pero no trates con él de negocios.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Como pecas, pagas.
Cada cual sabe de la pata que cojea.