Culo veo, culo quiero.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Para abaratar la vida, producir mucha comida.
Mal reposa la vida dudosa.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Para morirse, siempre hay tiempo.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Comer y rascar todo es empezar.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Del necio, a veces, buen consejo.
Precaverse contra un posible percance.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Con pan y vino, se anda el camino.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Más vale tender la mano que el cuello.
Se dice el milagro pero no el santo.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Palabra de boca, piedra de honda.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Agrada y te agradarán.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Contra el flato, bicarbonato.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Del mirar nace el desear.
Harto ayuna quien mal come.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Un mal pequeño es un gran bien.
Tras el vicio viene el lamento.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.