El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
El que mucho analiza, se martiriza.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
El tahúr no juega limpio.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Todos los oficios son difíciles.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Según con quien te encontré, así te trate.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Perfecto solo Dios.
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
La labranza no tiene acabanza.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Paja al pajar y barberos a rapar.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
El que madruga, es sereno.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.