Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Bota vacía la sed no quita.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Por San Martín, trompos al camino.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
Vida bien concertada, vida holgada.
Dios tarda, pero no olvida.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Tres al saco y el saco en tierra.
¿Por qué usar veneno si puedes matar con miel?
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Dos no riñen si uno no quiere.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Cada arroyo tiene su fuente.
Todo se andará si la vara no se rompe.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Lo que siembres, recogerás.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
El inicio es la mitad de la tarea.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Comida que escasea, bien se saborea.
El que huye, obedece.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Labra bien y corta justo, y saldrá la obra a tu gusto.
Para poca salud, más vale morirse.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.