No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Hay que dar el todo por el todo.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Libros cerrados, no hacen letrados.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
El queso es sano que da el avaro.
Si no sobra es que falta.
Querer matar dos moscas de un golpe
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
No hay peor esfuerzo que el que no se hace.
Es más fácil hacer un agujero en el agua que obtener una moneda de un avaro.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
De cuentos suele irse a chismes.
A la madrastra, el nombre le basta.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Cada uno halla horma de su zapato.
Dios acude siempre.
Quien duerme no coge liebre.
El sexo nos hace perder la cabeza
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Al amigo con su vicio.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
El que no agradece, no merece.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Al ingrato con la punta del zapato.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Por la caridad entró la peste.
A la mujer casada, no le des de la barba.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Cada cual es hijo de sus obras.