Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
Marido, comprad vino; que no lino.
El ama brava, es llave de su casa.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Lo que siembras cosechas.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
Salud perdida, salud gemida.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
A padre avaro, hijo pródigo.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Nada con nada, total nada.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Bien vayas donde mal no hagas.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Con el callar, vencerás.