Dios ayuda al que mucho madruga.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Con el callar, vencerás.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
A buen comedor, quitárselo de delante.
El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
A un traidor, dos alevosos.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
La gente miedosa, es más peligrosa.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
A quien come muchos manjares no faltarán enfermedades.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Hablara yo para mañana.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
En largos caminos se conocen los amigos.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
No conviertas en amigo al que has vencido
Poco freno basta, para la mujer casta.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Buey que muge, todos le temen.
Hablar poquito, y mear clarito.
Espero que os haya gustado mucho esta recopilación de Proverbios budistas. Muchas gracias por vuestra atención.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.