Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Amor con casada, vida arriesgada.
Palabras sin obras, barato se venden.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Claridad, y no en el caldo.
Haz lo que creas que está bien.
Cada uno en su casa es rey.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
A quien has de acallar, has de halagar.
Los experimentos, en casa y con gaseosa.
La noche para pensar, el día para obrar.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
El que mucho corre, pronto para.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
Ir por los extremos no es de discretos.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Maestro de atar escobas.
En enero no te separes del brasero.
Primero, pensar y después, hablar.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Es ley la que quiere el rey.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Borrón y cuenta nueva.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Dar en el clavo.
Creer a pie juntillas.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Decir, me pesó; callar, no.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.