Juntos en las duras y en las maduras.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Donde hay pelito, no hay delito
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Compañía, ni con la cobija.
Plata en mano, culo en tierra.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Al bobo, múdale el juego.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
El que necesita, te visita.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Hermano mayor padre menor.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Nada necesita quien tiene bastante.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Hombre anciano, juicio sano.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Al saber lo llaman suerte.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Cada cual se cuelga lo que mata.
También los secretarios echan borrones.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
Una espina en el ojo.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
El destino baraja, nosotros jugamos.