El que evita la tentación, evita el pecado.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Mujer que se queja, marido que peca
Quien tiene diarrea se pega con la puerta.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
De sabios es variar de opinión.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
Las cuentas nuevas se hacen viejas y las viejas no se pagan.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
En la duda, ten la lengua muda.
La jodienda no tiene enmienda.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Ligera de cascos.
Acarrear leña para apagar un incendio.
El que tiene la plata pone la música.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
Llave puesta, puerta abierta.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Los hombres positivos son lo que más errores cometen.
El mal llama al mal.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Hijo ajeno, candela en el seno.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
La ropa sucia se debe lavar en casa.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
De todos modos, Juan te llamas.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Los hijos son la riqueza del pobre.
Al desdén con el desdén.
El yerro encelado, medio perdonado.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
El que avisa no es traidor.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.